Primera Plana

Álvaro de Sayavedra y Cerón, también conocido como Álvaro Saavedra y Cerón

Rodrigo Campos Aburto

Cronista del Municipio de Zihuatanejo de Azueta, Gro.

No se tiene conocimiento exacto del lugar y fecha de su nacimiento, lo que sí se sabe es que nació en España, quizá alrededor del año 1485 y habría llegado a la gran Tenochtitlan en los días previos a su conquista (13 de agosto de 1521), era familiar del conquistador Hernán Cortés, con el que fue muy cercano y fiel; lo acompañó a la expedición que Cortés llevó a cabo en Las Higueras, en el cual se dio muerte a Cuauhtémoc.

En documento firmado en Granada, España, el 20 de junio de 1526, el Rey Carlos V de Alemania y I de España, dio orden a Hernán Cortés para que enviara una expedición en los navíos que el propio Cortés había hecho construir en el litoral del Pacifico Novohispano, precisamente en el poblado prehispánico de Zacatula, en la desembocadura del Río Balsas, para que cruzara el Mar del Sur, así llamado entonces el actual Océano Pacifico, rumbo a las islas de las especias o “El Maluco” (así llamadas entonces las Islas Molucas) para que se averiguara lo sucedido con la Nao Trinidad que había quedado bajo el mando de Gómez de Espinoza, miembro de la expedición del finado Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano y también para que se apoyara a las naos comandadas por García Joffre de Loayza y Sebastián Caboto, así como para que investigaran la situación de otras islas y sobre todo si en ellas se cultivaban las especias.

Hernán Cortés preparó la expedición ordenada por el Rey, habiéndose designado originalmente como capitán de la misma a Santiago Guevara, quien había participado en la expedición de Magallanes, lo cual no pudo ser así, ya que el mencionado Guevara murió antes del viaje, motivo por el cual Hernán Cortés encomendó el mando de la expedición a su primo Álvaro de Sayavedra y Cerón en premio a su fidelidad y a sus conocimientos de marinería, aunque en verdad no eran muy amplios.

Para la expedición que habría de encabezar Álvaro de Sayavedra se mandaron construir tres embarcaciones, como ya se dijo, en los astilleros de Zacatula, que fueron nombradas: Florida, Santiago y Espíritu Santo, en la primera iba el capitán Álvaro de Sayavedra y Cerón, la tripulación era de 110 hombres, distribuidos entre las tres naves, 28 piezas de artillería, bien abastecidas y pertrechadas, tanto para un viaje exploratorio, como para poner los gérmenes de una colonización.

En la crónica del viaje se señala que partieron de Zihuatanejo la víspera del día de todos los santos (en ese entonces y de acuerdo con el calendario Juliano, ese día fue 30 de octubre, mismo que actualmente y conforme al calendario Gregoriano, corresponde al 31 de ese mes) del año de 1527.

La navegación por el Océano Pacifico estuvo llena de incidencias y allá por el 15 de diciembre de aquel año, la escuadrilla se dispersó, de dos de los navíos “nunca más los pudimos ver, ni rastro de ellos”. Álvaro de Sayavedra a bordo del Florida avanzó por el Océano hasta arribar al archipiélago de las Islas Marshall, continuando hasta llegar al sur de las Filipinas, después de haber recorrido 14,153 kms desembarcando en la isla de Tidore, perteneciente a Las Molucas el 30 de marzo de 1528, es decir cinco meses después de haber salido de Zihuatanejo.

Sayavedra permaneció en aquella zona cerca de tres meses y habiendo reparado su embarcación y cargándola de especias, alimentos y agua, puso rumbo hacia la Nueva España, para lo cual se enfiló hacia el Norte y de ahí los vientos contrarios, lo regresaron a la Isla de Tidore allá por el 19 de noviembre de 1528; en su segundo intento de encontrar la ruta a Nueva España, los vientos alisios del Noreste, lo lanzaron de nuevo a Las Molucas; en un tercer intento fracasó y los vientos lo llevaron de nueva cuenta a aquellas islas.

El 3 de mayo de 1529, al intentar nuevamente encontrar la ruta que lo habría de llevar de regreso a Nueva España, le sorprendió una tempestad y debe regresar nuevamente a las mencionadas islas, muriendo don Álvaro de Sayavedra y Cerón en el trayecto y su cuerpo fue arrojado al Océano.

El viaje de don Álvaro de Sayavedra con todo y que no logró encontrar la ruta del tornaviaje a Nueva España, es importante porque marcó la vía que les llevaba de América a las Filipinas y enteró de sus fracasos a un navegante de nombre Andrés de Urdaneta, quien, con esa experiencia, años después lograría hacer el viaje del retorno de Filipinas a Nueva España y abrir así la ruta comercial que por doscientos cincuenta años se dio entre Acapulco y Manila.

La proeza de Álvaro de Sayavedra y Cerón ha quedado en los anales de la historia universal, como una de las grandes hazañas, tanto por haber llegado de Zihuatanejo a las Filipinas y también por haber intentado, sin lograrlo, encontrar la ruta del tornaviaje y como ya dijimos, su fracaso sirvió para que Urdaneta buscara otra ruta que finalmente encontró, para llegar de Filipinas a Nueva España.

Consideramos que este hecho histórico iniciado en nuestro puerto de Zihuatanejo por el capitán Álvaro de Sayavedra y Cerón, debe ser reconocido por nuestras autoridades municipales designando con ese nombre, al Auditorio anexo a las oficinas del H. Ayuntamiento Municipal en nuestro puerto y seria de recomendable que una de las pequeñas playas de la bahía fuera designada con el nombre de dicha persona, en un lugar cercano a playa La Madera existe una playa que no tiene un nombre oficial y bien podría ser la que llevara el nombre de nuestro personaje.

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